LA META inmediata y más importante de cualquier comunicador es la claridad de su mensaje. Si esto es cierto en términos generales, en el periodismo lo es mucho más. Y en los periódicos, donde menos debe haber confusión es en sus encabezados. Pero si leemos el de esta nota del periódico Reforma (31 de agosto de 2011, “Justicia”, p. 8), puede entenderse de dos maneras completamente diferentes: “Delinquen 3 de cada 4 bajo influjo de drogas”. Es como aquellos dibujos de cubos donde, a primera vista, parece que la superficie que está abajo y a la izquierda es la que se encuentra adelante, más cerca de uno, pero con una segunda mirada, esa misma superficie se convierte en la de atrás, la más lejana. Solo hay que cerrar los ojos y volver a abrirlos para que el sentido de la imagen se transforme en nuestro cerebro.

En este encabezado, sucede algo similar, y lo que hace posible el deslizamiento de significados son las elipsis, las palabras suprimidas que debemos sobrentender. Según la ubicación de las palabras elididas, se entenderá el mensaje.

Estas palabras elididas, por lo menos las importantes, son que (o alguna otra forma de que, de acuerdo con las necesidades gramaticales) y están. Si entendemos estas palabras, juntas y en ese orden, después de la cifra 4, el encabezado significa una cosa: “Delinquen 3 de cada 4 que están bajo el influjo de drogas”. Pero si sobrentendemos que antes de Delinquen va De los que o Quienes, y que después de la cifra 4 va están, el encabezado adquiere otro sentido por completo: “De los que delinquen, 3 de cada 4 están bajo el influjo de drogas” o “De quienes delinquen, 3 de cada 4 están bajo el influjo de drogas”. (He agregado el artículo el para que no suene como telegrama, pero no afecta el sentido).

Entendido del primer modo, “Delinquen 3 de cada 4 que están bajo el influjo de drogas”, el encabezado significa que el 75 por ciento de las personas que emplean alguna droga comete delitos. Solo hay que imaginar el tamaño del aserto. Si en México, en un día cualquiera, un millón de personas fuman, digamos, mariguana (menos del uno por ciento), durante esa jornada habrá alrededor de 750 mil delitos. Pero si trabajan en parejas, esta cifra bajaría a 375 mil. Aun así, ni en México ni en ninguna parte se da alrededor de medio millón de delitos diarios (promediando los que delinquen solos o en pareja). E incluso suponiendo cifras alegres —digamos que el .1 por ciento de la población emplea alguna droga en un día cualquiera—, esto arrojaría, en promedio, 50 mil delitos diarios. Por fortuna, esta cifra también está fuera de toda proporción con la realidad.

Entendido del segundo modo, De los que delinquen 3 de cada 4 están bajo el influjo de drogas”, el verdadero sentido del encabezado emerge y nos hace imaginar una cifra mucho menor porque solo toma en cuenta a los delincuentes reales, y no a todos aquellos que, en un día cualquiera, usan alguna droga. De estos delincuentes, el 75 por ciento está drogado. Curiosamente, para entender el encabezado de esta manera, como debe ser, hay que hacer más malabarismos elípticos, pues resulta necesario sobrentender de los que o de quienes, no solo que, y colocar están tras la cifra 4.

En el encabezado original, bajo el influjo de drogas es complemento circunstancial de modo que aclara cómo se delinque. En el segundo replanteamiento, bajo el influjo de drogas es atributo del sujeto: quienes delinquen están bajo el influjo de drogas, es decir: drogados. El encabezado, idealmente, debió rezar: “Están drogadas 3 de cada 4 personas que delinquen”. ¡Y es exactamente la misma cantidad de palabras!

Esto se aclara, por supuesto, en el texto del artículo. Pero, por lo pronto, al menos la mitad de los lectores se despistó y entendió una noticia mucho peor que aquella que los comunicadores buscaban darnos.