
EL TEXTO que aparece en la cuarta de forros de El americano tranquilo[1] solo consta de dos proposiciones y están redactadas de manera correcta. Mas a pesar de su corrección técnica, el mensaje no se percibe con la claridad debida porque las estructuras mismas de las dos proposiciones son innecesariamente complicadas, poseen abundancia de incisos y adolecen de un exceso de oraciones subordinadas.
La primera proposición es la más breve. Consta de 41 palabras: “Construida formalmente bajo los patrones del género de intriga, El americano tranquilo, novela que tiene como escenario la Indochina de los primeros años de la década de 1950, es una de las obras de Graham Greene más acabadas, originales y vigorosas”.[2] Esto es el equivalente de tres renglones en una hoja tamaño carta, escritos en Times New Roman de 12 puntos. Dicho de otro modo, no es excesivamente larga, pero veamos cómo está construida y de qué modo podría resultar más efectiva.
Se inicia con una inversión sintáctica: Construida formalmente bajo los patrones del género de intriga… Esta es práctica común y prepara al lector para “lo fuerte” que venga enseguida. En efecto: se continúa con el sujeto de la oración principal: El americano tranquilo. ¿Pero qué sucede después? El autor del texto prosigue con un inciso subordinado de 16 palabras, más de la tercera parte de toda la proposición: novela que tiene como escenario la Indochina de los primeros años de la década de 1950. Solo entonces incluye el núcleo del predicado, es, 28 palabras distante del inicio de la proposición. Se concluye con un predicado nominal de 12 palabras: una de las obras de Graham Greene más acabadas, originales y vigorosas.

¿Cómo podría mejorarse? Hay varias maneras, pero sugeriré una. Seguramente usted podrá hallar otras dos o tres de igual o mayor eficacia. Dejaremos la inversión sintáctica, solo que en lugar de posponer el núcleo del predicado, lo incluiremos justo después del sujeto. Esto volverá el sentido mucho más claro. Y para amarrar la idea, colocaremos allí mismo el predicado nominal: Construida formalmente bajo los patrones del género de intriga, El americano tranquilo es una de las obras de Graham Green más acabadas, originales y vigorosas. Aquí pondremos un punto y seguido, el cual nos da un arranque de 25 palabras en lugar de 41. Esto nos deja con la oración subordinada que aparecía después del sujeto. La transformaremos en una oración principal y así la haremos más contundente: Esta novela tiene como escenario la Indochina de los primeros años de la década de 1950. Son 16 palabras, y si las sumamos a las primeras 25, tenemos las mismas 41 de la proposición, tal como apareció impresa, pero ahora plantea un mensaje más claro y contundente.
La segunda proposición, sin embargo, es mucho más problemática: Situados en un complejo tablero en que se dirimen distintas pugnas —la lucha del Vietminh por la independencia, el combate en retirada del ejército francés, los primeros movimientos del Gobierno estadounidense para hacerse con la hegemonía detentada hasta el momento por Francia—, un periodista británico, un agente de los servicios secretos norteamericanos y una muchacha vietnamita constituyen los vértices de una compleja relación triangular en la que cada personaje, representativo de concepciones culturales antagónicas, es guiado por motivaciones que, mal entendidas o incomprensibles para los demás, terminan por producir resultados y comportamientos muy distintos de los que se persiguen.
Se trata de una sola proposición de 100 palabras en ocho renglones completos escritos en Times New Roman de 12 puntos: 250 por ciento más que la primera, la cual ya analizamos y dividimos en dos. ¿Qué sucedió aquí?
Otra vez se inicia con una inversión sintáctica: Situados en un complejo tablero en que se dirimen distintas pugnas —la lucha del Vietminh por la independencia, el combate en retirada del ejército francés, los primeros movimientos del Gobierno estadounidense para hacerse con la hegemonía detentada hasta el momento por Francia— […]. Pero aquí se incluye un larguísimo inciso entre rayas, el cual contiene no menos de 31 palabras. Apenas entonces aparece el sujeto —un sujeto complejo—, el cual posee 14 palabras: un periodista británico, un agente de los servicios secretos norteamericanos y una muchacha vietnamita.
Después viene el núcleo del predicado, constituyen, seguido de un complemento directo: los vértices de una compleja relación triangular en la que cada personaje, representativo de concepciones culturales antagónicas, es guiado por motivaciones que, mal entendidas o incomprensibles para los demás, terminan por producir resultados y comportamientos muy distintos de los que se persiguen. El único problema consiste en que este complemento directo posee 42 palabras e incluye tres oraciones subordinadas y dos incisos. Cuando el lector llega al final del texto, se siente agobiado y confundido, pues ha perdido el hilo: la complejidad de la construcción no le permitió asimilar adecuadamente todas las ideas planteadas.
¿Qué puede hacerse, entonces? De nuevo, cada lector podrá armar esta segunda proposición a su gusto para que se entienda mejor. Yo lo haré de la siguiente manera: dejaré en su lugar la inversión sintáctica, tal como sucedió con la primera proposición, pero enseguida incluiré el sujeto, el núcleo del predicado y el complemento directo, aunque sin incluir aún las subordinadas ni los incisos correspondientes: Situados en un complejo tablero en que se dirimen distintas pugnas, un periodista británico, un agente de los servicios secretos norteamericanos y una muchacha vietnamita constituyen los vértices de una compleja relación triangular. Así, he comenzado con una proposición de 33 palabras que no llega a los tres renglones en una hoja tamaño carta. Podría haber sido más breve pero el sujeto complejo contiene 14 palabras, como ya se ha hecho notar.
Hasta ahora había dejado fuera el larguísimo inciso entre rayas. Puede incluirse aquí pero en forma de oración independiente: Somos testigos de la lucha del Vietminh por la independencia, el combate en retirada del ejército francés, los primeros movimientos del Gobierno estadounidense para hacerse con la hegemonía detentada hasta el momento por Francia. Agregué las palabras Somos testigos de para que embone lo que sigue.
Ahora hay que reanudar el texto con los detalles de esa “compleja relación triangular”. No obstante, en vez de emplear dos incisos, los convertiré en sendas oraciones independientes, coordinadas por la conjunción o: Cada personaje representa o es guiado por concepciones culturales antagónicas mal entendidas o incomprensibles para los demás. En este momento solo falta el final, el cual será una oración independiente rematada por una subordinada sustantiva, en 12 palabras nada más: Los resultados y comportamientos son muy distintos de los que se persiguen.
Si lo armamos así, lo que había sido una sola proposición de 100 palabras se convierte en cuatro proposiciones con un total de 96 palabras, cuatro menos que el enunciado original: Situados en un complejo tablero en que se dirimen distintas pugnas, un periodista británico, un agente de los servicios secretos norteamericanos y una muchacha vietnamita constituyen los vértices de una compleja relación triangular. Somos testigos de la lucha del Vietminh por la independencia, el combate en retirada del ejército francés, los primeros movimientos del Gobierno estadounidense para hacerse con la hegemonía detentada hasta el momento por Francia. Cada personaje representa o es guiado por concepciones culturales antagónicas mal entendidas o incomprensibles para los demás. Los resultados y comportamientos son muy distintos de los que se persiguen.
Leamos, pues, el texto entero de lo que podría haber sido la cuarta de forros de El americano tranquilo de Graham Greene, en edición de Alianza Editorial:
Construida formalmente bajo los patrones del género de intriga, El americano tranquilo es una de las obras de Graham Green más acabadas, originales y vigorosas. Esta novela tiene como escenario la Indochina de los primeros años de la década de 1950. Situados en un complejo tablero en que se dirimen distintas pugnas, un periodista británico, un agente de los servicios secretos norteamericanos y una muchacha vietnamita constituyen los vértices de una compleja relación triangular. Somos testigos de la lucha del Vietminh por la independencia, el combate en retirada del ejército francés, los primeros movimientos del Gobierno estadounidense para hacerse con la hegemonía detentada hasta el momento por Francia. Cada personaje representa o es guiado por concepciones culturales antagónicas mal entendidas o incomprensibles para los demás. Los resultados y comportamientos son muy distintos de los que se persiguen.
[1]Graham Greene,
El americano tranquilo, s/e. © 1955. Alianza Editorial, Madrid, 2003. 244 pp.
[2]He aplicado la norma tipográfica universal para consignar el nombre del autor y el título de la novela.